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La huella de carbono de Bitcoin — y por qué Ethereum ya no es lo mismo

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La red de Bitcoin consume aproximadamente 120 a 150 teravatios-hora de electricidad al año — comparable a un país mediano como Argentina o Noruega, según el Cambridge Bitcoin Electricity Consumption Index. Su huella de carbono depende de dónde se mine, pero es genuinamente grande. El titular, eso sí, esconde dos matices que conviene entender bien.

«Por transacción» es la cifra equivocada

Habrás visto datos alarmantes del tipo «una transacción de Bitcoin = cientos de kilos de CO₂». Tómalos con pinzas. El consumo energético de Bitcoin lo determina la minería —asegurar la red—, no el número de transacciones: los mineros queman más o menos la misma electricidad tanto si la red procesa una transacción como si procesa miles. Dividir la energía total entre el número de transacciones produce una cifra que baila sin control y que no refleja cómo funciona el sistema. El encuadre honesto es a nivel de red: un consumo eléctrico enorme, a escala de país.

Ya no todas las criptomonedas son iguales

Esta es la actualización que casi toda la cobertura se salta. En septiembre de 2022, Ethereum pasó de prueba de trabajo a prueba de participación («The Merge») y recortó su consumo energético en torno a un 99,9 % de la noche a la mañana. Las cadenas de prueba de participación —hoy casi todas las grandes, salvo Bitcoin— tienen una huella energética minúscula. Así que «las cripto son un desastre ambiental» es, cada vez más, una afirmación sobre Bitcoin en concreto, no sobre todo el sector.

RedConsumo energético relativo
Bitcoin (prueba de trabajo)Escala de país (~120–150 TWh/año)
Ethereum (desde 2022, prueba de participación)~99,9 % menos que antes
La mayoría de las demás cadenas de prueba de participaciónInsignificante

La conclusión honesta

La huella de Bitcoin es real y es grande, y dónde se mina —carbón, hidroeléctrica o gas quemado en antorcha— cambia mucho el carbono resultante. Pero la versión rigurosa evita dos trampas: las cuentas engañosas por transacción y meter todas las cripto en el mismo saco cuando la segunda red más grande ya resolvió su problema energético. Como con el resto de tu huella digital, la pregunta sistémica —qué alimenta la computación— importa mucho más que cualquier clic o transacción individual. Y ninguna de las dos mueve las toneladas de verdad.


Fuentes: Cambridge Centre for Alternative Finance, Bitcoin Electricity Consumption Index; Ethereum Foundation sobre el impacto energético de The Merge (2022); análisis que advierten contra las cifras de energía por transacción.